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El popular cantante italiano Adriano Celentano inaugurará este martes la 62ª edición del Festival de San Remo, en el que compiten artistas italianos con temas originales.
Por primera vez en varios años, ninguna belleza ni modelo famosa presenta el concurso, ya que las dos invitadas, entre ellas la checa Ivana Mrazova, tuvieron que renunciar por problemas de salud.
Durante cinco días, el certamen, que se celebra cada año en el noreste de Italia y suele ser visto en directo por millones de espectadores, será presentado por el carismático cantante Gianni Morandi, acompañado por el actor, cómico y director de cine Rocco Papaleo.
El indomable Celentano, de 74 años, regresa después de ocho años al palco del célebre Teatro Ariston de la ciudad de las flores para presentar sus originales espectáculos, llenos de monólogos, largos silencios y referencias políticas de actualidad, que suelen cautivar a millones de italianos Es libre de hacer lo que quiera, como siempre.
No sé si vendrá todas las noches, la primera o la última", admitió Giammarco Mazzi, director artístico del festival.
Los organizadores decidieron rendir homenaje el jueves a la cantante estadounidense Withney Houston, fallecida el sábado a los 48 años.
La cantante participó en el festival en 1987, cuando interpretó ante el público una versión de "All at once".
Pocas celebridades internacionales han sido invitadas para amenizar las veladas debido a la crisis económica que sacude a la península y a los recortes decididos en todos los sectores.Sin embargo, el jueves los cantantes consagrados se exhibirán en dúo con 14 invitados, entre ellos Goran Bregovic, Al Jarreau, José Feliciano, Noa y Patti Smith.
El festival, que desde hace más de medio siglo seduce a los italianos y es transmitido en directo por la televisión pública italiana (RAI), ha causado menos expectación en los últimos años, sobre todo entre los jóvenes.
En el mítico Teatro Ariston competirán 22 cantantes (14 consagrados y ocho jóvenes), todos italianos, y el ganador, según la leyenda, entra luego en un indeseado "olvido" discográfico tras la "sobredosis" televisiva.
Según los críticos, la fórmula del festival se convirtió en un producto televisivo, en un evento mediático, lo que no siempre convence al público.