Interactive Magazine
Desde aquel triunfo mundial, que la catapultó a la fama en el 2006, Amy Winehouse no había vuelto a sacar a la venta ningún álbum.
La cantante había pasado sin embargo muchas horas componiendo y en el estudio de grabación habría dejado al menos una treintena de canciones acabas o casi acabadas. En los ambientes musicales se da como cosa segura la aparición de esa obra póstuma, que cobra tras la muerte de la artista un enorme valor añadido.