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La lluvia, invitado de excepción de la 111 final de Roland Garros, que obligó a acabar hoy el partido que comenzó ayer, domingo, no aguó la fiesta del español Rafael Nadal, que confirmó el triunfo con un resultado de 6-4, 6-3, 2-6, 7-5 ante el número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic.
Es la primera vez desde 1973 que el torneo acaba un lunes y pone de manifiesto que el Grand Slam de tierra batida necesita urgentemente una pista cubierta, puesto que es el único grande que carece de ella junto al Abierto de Estados Unidos
Pero es la cuarta vez que Nadal y Djokovic se ven obligados a jugar una final en lunes: en dos ocasiones en el Abierto de Estados Unidos y en la pasada del Masters 1.000 de Roma.
Antes, el encuentro ya se había detenido poco más de media hora poco antes del final del segundo set por el mismo fenómeno.
La lluvia no había perturbado mucho el desarrollo de la quincena, a diferencia de lo que sucedió en 1973, cuando obligó a retrasar dos días la final, que se jugó un martes y que Ilie Nastase ganó a Niki Pilic por 6-3, 6-3, 6-0.
Sólo la intensificación del fenómeno y las protestas de Nadal llevaron a los responsables a parar el encuentro cuando el marcador reflejaba un 6-4, 6-3, 2-6, 1-2 a favor del mallorquín.
La lluvia marcó buena parte de la final. El domingo se jugaron tres sets y se comenzó el cuarto, pero los últimos minutos se hicieron bajo el agua.
Sólo la intensificación del fenómeno y las protestas de Nadal llevaron a los responsables a parar el encuentro cuando el marcador reflejaba un 6-4, 6-3, 2-6, 1-2 a favor del mallorquín.
Antes, el encuentro ya se había detenido poco más de media hora poco antes del final del segundo set por el mismo fenómeno.
La lluvia no había perturbado mucho el desarrollo de la quincena, a diferencia de lo que sucedió en 1973, cuando obligó a retrasar dos días la final, que se jugó un martes y que Ilie Nastase ganó a Niki Pilic por 6-3, 6-3, 6-0.
El rumano rememoró aquel partido y, en su memoria, aparte del triunfo, quedaron grabadas las gradas vacías de un público que dio la espalda a un torneo marcado por las tormentas.
No fue el caso hoy. El público acudió a ver la final entre los dos mejores tenistas del momento, aunque no llenaron las gradas como había sucedido la víspera.
"Me sorprendió ver a tanta gente entre el público", aseguró Djokovic.