Interactive Magazine
Los discos favoritos son eso. Tus favoritos. Los que circunstancialmente y sin saber por qué se convirtieron en imprescindibles para tu vida, los que pones al llegar a casa después de un día de mierda, para cambiar tu humor. Los que te hacen canturrearlos ligeramente mientras cocinas y te invitan a bailar.
Llegaron un día sin avisar y no se separarán de ti hasta el final. Te dejará tu novia, te separarás de tu mujer, olvidarás tus ideales políticos, tus forma de vestir, de comer y de pensar, pero tus discos favoritos, los favoritos de verdad, no los cambiarás. Seguirán siempre allí. Incongruentes, irracionales.
Iconos personales a los que hay que venerar con mayor o menor frecuencia. A los que vuelves cuando algo va mal.
Hace relativamente poco, inmerso en este constante e imparable cambio de vida que nos ha tocado vivir, llegó a mis orejas la versión del “Mr. Bojangles” de Jerry Jeff Walter Her, mi última incorporación en esa de puristas del soul, blues, jazz, estudiosos de Nina Simone y demás, se rasgarán las vestiduras al oírme elegir el Here comes the sun como mi disco favorito de la chica de Carolina del Norte. Posiblemente la mayor parte e comes the sun (RCA, 1971)
Pero me da igual. Me parece un acercamiento remarcable, inigualable y fundamental en la historia del pop.
Una de las voces más maravillosas de la historia. La más sentida, sentimental, y estremecedora que puedas escuchar, esa voz junto a su personalidad, ya por aquel entonces sobradamente marcada, influyente y temperamental.
Decidieron dejar por un momento todo lo relacionado con el blues, el soul y el jazz para hacer una evocación al pop.